sábado, 22 de noviembre de 2008

¿Generación real o virtual?

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Hoy me pregunto qué significa ser, como diría mi sobrina (ver uno de mis primeros blogs), "de otra generación", y si realmente se pertenece a una u a otra, o si podemos ir cambiando de generación a medida que cumplimos años.

Si la tecnología va cambiando, "evolucionando", y el ser humano se supone también evoluciona, o se adapta a estos cambios, y a otros, sociales, culturales, económicos, hasta sexuales, etc, etc; entonces, no deberíamos pertenecer a una generación sino a varias.

Entonces, ¿los cambios de generación se producen en la vida real, la de la calle, la del ser humano tal cual? ¿o los cambios de generación se producen en el mundo virtual, la tecnología que nos cambia?

En concreto, si los cambios de generación se basan por ejemplo en una Televisión, hoy en color, ayer en blanco&negro; hoy digital, ayer analógica; hoy pantalla plana, ayer "pedazo de trasto que pesa un montón"...

...vamos a realizar un pequeño test(palabra anglosajona) o cuestionario, para saber de qué generación somos:
1- ¿quién tiene aún una TV en blanco&negro? - Yo, no, bien!!
2- ¿quién tiene ya el decodificador digital? -Yo, sí, bien!!
3- ¿quién tiene pantalla plana?- Ehhh, yo aún, no....

Resultado: ¿de qué generación soy?
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sábado, 15 de noviembre de 2008

¿Timidez o Internez?

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No me considero una persona tímida, porque después de tener que dar una conferencia delante de unas cuantas personas (sin saber con qué mano coger el micrófono, y con qué mano señalar a la pantalla); o ponerme a bailar y cantar en una fiesta como una “posesa” (sin pensar en las fotos comprometidas que me están haciendo); o bailar sevillanas en la Feria de Abril sin saber bailar sevillanas (en una caseta llena de sevillanas); bueno, todos esos momentos en que perdemos la vergüenza, y hacemos el ridículo!!

Sí, es bueno hacer el ridículo alguna vez, mejor, varias veces; perder la vergüenza, y vencer la timidez; hacer algo porque quieres hacerlo (te sale) y no dejar de hacerlo por el qué dirán los demás. Ponerte colorada, esa sensación de que tu cara está roja hasta arriba, y que te arde la cara. ¡Qué corte!

Lo reconozco, soy capaz de hacer muchas cosas en público (sin perder los papeles), y aguantar ese miedo, esa sensación de tener muchos ojos mirándote y observándote, y no estar protegida, ¿acaso la timidez no es una protección?

Ahora bien, cuando estoy en privado, en un tu-a-tu, con un interés más personal o íntimo; cuando aún no conoces a la otra persona, ni te conoce a ti; cuando aún no sabes si estás ligando o no; cuando aún no sabes si le interesas a la otra persona o no; en esos primeros momentos necesito protección, me vuelvo tímida.

¿Y cómo vencer esa timidez? Pues, sí, lo he descubierto, las nuevas tecnologías (bueno, ya no son tan nuevas) me ayudan.

¡Qué fácil es mandar un sms en vez de llamar para quedar a tomar un café! ¡Qué fácil es mandar un e-mail en vez de hablar para acercarte a alguien! ¡Qué fácil es chatear para contar cosas que no contarías casi nunca cara a cara y al principio! ¡Qué fácil poner en Facebook una foto y un comentario de lo guapa que está la otra persona, sin ponerte roja! ¡Qué fácil meterte en Internet, en un foro , y opinar, discutir y hasta ligar! ¡Qué fácil es escribir en un blog y decir lo que quieras!

¡Acepto mi timideZ en muchos momentos, pero gracias InterneZ por protegerme en otros momentos!!
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sábado, 1 de noviembre de 2008

¿Despedidas con sonrisas o con lágrimas?

Las despedidas duelen, sean para un tiempo y sobre todo si son para siempre…

Cuando me voy de viaje, para unas vacaciones, o para estudiar en otro sitio o para trabajar en otro país, las despedidas de la familia o de l@s amig@s, son mezcla de alegría, por lo nuevo que viene, y de tristeza, por lo que dejamos. Mezcla de sonrisas y de lágrimas (como la película de Julie Andrews, bueno, que conste que el título en original, inglés, no tiene nada que ver!); pues eso, miras hacia delante y sonríes, miras hacia detrás y lloras.

Cuando las despedidas son del corazón, yo creo que simplemente lloras, porque si miras hacia delante, no te imaginas sin esa persona; aunque si miras hacia detrás, sonríes, por los momentos tan dulces. De nuevo mezcla de sonrisas y de lágrimas.

Cuando las despedidas son de una ciudad, de un país, de una casa, de un coche, de una oficina, etc., la mezcla de sonrisas y de lágrimas se confunde, aunque mires hacia detrás, hacia delante, hacia arriba o hacia abajo, o hacia un lado.

Cuando las despedidas son virtuales, al acabar un e-mail o mejor aún un chat, en Messenger, pones un “smiley”, que bien sonríe (por lo de “smile” :-) o bien tuerce la boca hacia abajo, vamos que llora :-(, imitando quizás la realidad; y además que aquí no miras a ningún, sólo a la pantalla del ordenador.

Cuando las despedidas llevan música, esa canción te persigue, y cada vez que la oyes sonríes y/o lloras, y lo mejor de todo, cantas.

Y cuando las despedidas son de un ser querido, que se ha ido al cielo, o a otra dimensión, o hacia la luz, o hacia otra vida reencarnada… la verdad es que sólo hay lágrimas… aunque ahora, en este instante, sonrío…

…..¡Felicidades!!....
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domingo, 26 de octubre de 2008

¿Infidelidad para ti o para mí?

La verdad es que yo siempre he sido fiel, quizás mis relaciones no han durado lo suficiente como para caer en esa “especie de tentación”, lo que sí que me ha pasado es que alguien ha sido infiel por estar conmigo. Por cierto, no voy a hablar aquí del concepto o los límites de la infidelidad, sino de enterarse o de decirlo.

No sé si es bueno que te sean infiel y te lo digan o es mejor que no te lo digan; eso sí, lo peor es enterarte sin que te lo diga tu pareja directamente. Y por otro lado, ser infiel ¿y decirlo?

Estos pensamientos me vienen por una conversación que tuvimos unas amigas, y hablábamos de ser infiel, tener un “rollete” ocasional, o poner los “cuernos” un día, pero que al final la pareja es la pareja; también hablamos de enterarse si alguien te es infiel, o incluso de querer saberlo.

Por un lado, yo prefiero saberlo, por otro, quizás no; claro, que depende si hay una relación paralela, o si son varios rollos de vez en cuando. No me gustaría enterarme 15 años después, que mi pareja mantiene una relación con alguien, y va y me deja. Tampoco, me hace gracia, ver que mi pareja se busca sus rollos delante de mis narices, aunque, bueno, por lo menos lo veo yo misma; eso sí los celos hay que guardarlos bien (¡eso de los celos me dará para otro blog!).

Quizás lo peor sea enterarte que tu pareja te está engañando con otra persona, que además te lo niegue, y tú confías y crees lo que te dice (¿por amor?) y de repente, te enteras que te ha mentido.

Te puedes enterar por alguien, aunque en estos casos no te lo crees al 100%, no lo has visto (o no quieres verlo); te puedes enterar por que les pillas “in fraganti” (qué horror, no saber qué cara poner); o te enteras porque abres su e-mail, lees un sms que acaba de llegar, buscas en el historial de Messenger, o te metes en su página de facebook, y encuentras lo que esperabas… encontrar… y eso es una pxxxxa (palabra censurada)!!!!

Sí, esta última modalidad de enterarte es (lo repito con censura) una pxxxxa, aunque por otro lado te preguntas, ¿quién me mandaría a mí mirar en sus cosas? ¿O por qué me tengo que saber su contraseña? ¿Necesito compartir todo hasta la contraseña? No sólo compartir hobbies, canciones, películas, ropas, además contraseñas.

En fin, la verdad es que esto de la infidelidad da para mucho, de hecho, mientras escribía el blog, y al mirar el periódico había un artículo sobre la infidelidad, que si hay diferencia según el sexo, que si la culpa la tiene un gen (hay que echar la culpa a alguien), que si hay razones varias (casi justificadas), o qué es la infidelidad en definitiva, o si cuenta la infidelidad real o también la virtual, etc.

Lo que sí que pienso, es que si pongo los cuernos, tengo que dar la cara, y si me los ponen, hay que aguantar. En definitiva una pxxxxa, ehhhhhh!!
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