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jueves, 22 de octubre de 2009

¿Reencuentros reales o virtuales?

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Hace una semana asistí a una conferencia de expertos en e-learning, Expocampus, y disfruté tanto de los temas como de los conferenciantes. Siempre hay algo nuevo que aprender de este tema, hay tanto!! Todo lo que la tecnología nos ofrece, y todo lo que el “learning” ofrece.

Pero no voy a hablar de e-learning, ni tampoco de la cierta ansiedad que produce saber todo lo que hay disponible en tecnología y lo que viene, de los cambios de valores, etc. Voy a hablar de los encuentros y reencuentros.

De volver a ver y hablar con personas con las que la relación ha sido mayoritariamente virtual (por e-mail, blogs, plataformas, foros), y cuando digo ver y hablar me refiero en persona, cara a cara.

Es curioso, conocer a alguien virtualmente y luego encontrarte en la realidad.Luego seguir la relación virtualmente, y de nuevo reencontrarte en la realidad. Parece tan normal. Y eso que hablo desde un punto de vista, en cierto modo, profesional (otros lo llamarían el “networking”).

Y precisamente, unos días después, volví a chatear con una amiga, y ya me voy al punto de vista más personal. Esta amiga la conocí primeramente cara a cara, aunque luego nuestra amistad se fue desarrollando en Messenger (sí, chateando), y hacía tiempo que no sabíamos la una de la otra. Y nos reencontramos, no cara a cara, no en la realidad, sino virtualmente.

En definitiva (y para no desvariar más), que reconozco que los encuentros y reencuentros me encantan sean reales o virtuales!! Aunque he de reconocer, que como buena inmigrante digital disfruto más los de cara a cara, siempre que sean posibles.
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sábado, 1 de noviembre de 2008

¿Despedidas con sonrisas o con lágrimas?

Las despedidas duelen, sean para un tiempo y sobre todo si son para siempre…

Cuando me voy de viaje, para unas vacaciones, o para estudiar en otro sitio o para trabajar en otro país, las despedidas de la familia o de l@s amig@s, son mezcla de alegría, por lo nuevo que viene, y de tristeza, por lo que dejamos. Mezcla de sonrisas y de lágrimas (como la película de Julie Andrews, bueno, que conste que el título en original, inglés, no tiene nada que ver!); pues eso, miras hacia delante y sonríes, miras hacia detrás y lloras.

Cuando las despedidas son del corazón, yo creo que simplemente lloras, porque si miras hacia delante, no te imaginas sin esa persona; aunque si miras hacia detrás, sonríes, por los momentos tan dulces. De nuevo mezcla de sonrisas y de lágrimas.

Cuando las despedidas son de una ciudad, de un país, de una casa, de un coche, de una oficina, etc., la mezcla de sonrisas y de lágrimas se confunde, aunque mires hacia detrás, hacia delante, hacia arriba o hacia abajo, o hacia un lado.

Cuando las despedidas son virtuales, al acabar un e-mail o mejor aún un chat, en Messenger, pones un “smiley”, que bien sonríe (por lo de “smile” :-) o bien tuerce la boca hacia abajo, vamos que llora :-(, imitando quizás la realidad; y además que aquí no miras a ningún, sólo a la pantalla del ordenador.

Cuando las despedidas llevan música, esa canción te persigue, y cada vez que la oyes sonríes y/o lloras, y lo mejor de todo, cantas.

Y cuando las despedidas son de un ser querido, que se ha ido al cielo, o a otra dimensión, o hacia la luz, o hacia otra vida reencarnada… la verdad es que sólo hay lágrimas… aunque ahora, en este instante, sonrío…

…..¡Felicidades!!....
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domingo, 27 de julio de 2008

¿Engancharse o desengancharse a Internet?

Cuando empecé a usar el Internet, hace unos añitos, fue en el trabajo, simplemente para buscar información o trabajar en páginas de Intranet e Internet de la compañía. Además me abrí mi dirección privada de correo electrónico, que usaba de vez en cuando, pero no me enganché realmente.

Aparte de por trabajo, usaba Internet para pocas cosas, incluso cuando empezó la moda de los chats. Recuerdo entonces, que un amigo se enganchó de tal manera a un chat, que tuve que ayudarle a “desengancharse”, fue algo complicado, y para mí algo inexplicable, quizás porque yo nunca había chateado.

Luego con el tiempo, y de nuevo, en un primer momento, por motivos profesionales, empecé a usar Internet y el correo electrónico muchísimo más, mandando curriculums o buscando ofertas de trabajo. Después empecé a usar Internet para leer periódicos electrónicos, o buscar y comprar vuelos por Internet, empecé a conocer el Messenger, e incluso recuerdo haberme metido en algún chat.

Y he de reconocer que ha sido este año, cuando he empezado a “hablar” con mis amigos en otros países con el Messenger, pasarme incluso horas seguidas chateando (entendí aquel enganche de mi amigo), ver videos en You Tube sin parar, leer y releer foros, hacer mi propio blog (mi blogterapia, como me han dicho;-), engancharme a una plataforma virtual, abrir mi perfil en facebook, preparar mi página web…

Pero resulta que he pasado de tener que engancharme a Internet para adaptarme a las nuevas tecnologías, a tener que pensar en desengancharme de Internet, por el excesivo tiempo que paso con el ordenador.

Sí, de verdad, me he llegado a pasar un día entero chateando con el Messenger, parando sólo para comer (e ir al baño, ¡vamos las necesidades fisiológicas primarias!); me he pasado una semana descargando videos de una de mis series favoritas; o mirando sin parar foros, escribir en plataformas virtuales, leer páginas webs y blogs sobre cualquier tema una y otra vez.

Ahora se me plantea la cuestión de sí es bueno engancharse a Internet (o la Web 2.0 en general) o si realmente necesito desengancharme de alguna manera. ¿Es bueno o es malo? ¿Controlarse o descontrolarse? ¿Engancharse o desengancharse? To be or not to be?